13 de junio de 2012
Qué dijo?
Habían sido días atareados. La agencia consiguió la cuenta de un partido muy importante. Por algunas semanas mi día comenzaba a las 5 a.m. y terminaba a las 2 o 3 de la mañana del siguiente día.
Me alegraba escuchar ocasionalmente el ringtone de mi celular que solo JL tiene. Abro un paréntesis para recordar que para las mujeres el ringtone anunciando la llamada del galán, es tan importante como el primer baile de casados en una boda. Cierro paréntesis
La cosa es que después de estar lidiando, literal, con todas las personas que apoyaban al candidato. En medio de un mitin, con mi poca tolerancia a las aglomeraciones, el calor insufrible -aunque los del norte lo cuestionen- y una batería de celular hambrienta de conectarse a la luz decidí pedir un favor, que según yo, solo JL podría hacer. Abro paréntesis para enfatizar lo mucho que me cuesta pedir un favor. Cierro paréntesis.
Cuando pido un favor, quiero que la gente me diga: Pero por supuesto! por qué no lo habías pedido antes. Acto seguido de una reverencia y unos piropos concretos hacia mi pelo rojo y mis uñas multicolores.
Entonces, volviendo al escenario de la pobresita Violetta en medio de un mitin con sol, con gente coreando versos que no rimaban no estaba para bromas. Así que cuando JL, del otro lado de la línea me contesta: Lo siento, no puedo ayudarte. Es como para prender a cualquiera no?
Lo que una dama haría es pedir una explicación, pero yo lo que hice fue decir Gracias, bye y colgar. Y evocar a Paquita la del Barrio diciendo pestes del sexo masculino.
Dos segundos después vuelve a marcar y dice:
Violetta, era una broma, con lo mucho que te quiero, cómo no te voy a ayudar.
Mientras veía como se movía lentamente todo a mi alrededor y las voces se distorsionaban, como si estuvieran repitiendo una jugada con la cámara phanton.
Cuando reaccioné mi celular estaba apagado y todo lo que antes había sido lento ahora se movía en velocidad normal.
Después de un año y medio JL me había dicho lo que siempre quise escuchar pero no en el momento y en el lugar adecuando. Ahora no sé si "eso" que escuché fue producto de alucinaciones electorales o fue realidad. El miedo de estar perdiendo la razón me ha impedido volver a tocar el tema.
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