
Un típico martes en la noche, como el de anoche, en una ciudad aburrida, como Lagunópolis, donde lo más divertido es dar un paseo en el parque, como en los pueblos, y comer una nieve, como la de Chepo, me sucedió algo fuera de serie:
Dos chicos en motonetas - nótese que no eran de repartidor de pizza o algo similar- más bien eran tipo Vespa, esperaban justo frente de mí que el semáforo cambiara de rojo a verde, en eso volteé hacia el cielo y de "reojo" vi los cascarones de los pocos edificios viejos que aún quedan de pie en el centro de la ciudad y me hizo transportarme SIETE, sí SIIIIIETE años atrás a Florencia cuando yo aún era una puberta que se sentía dueña del mundo.
Eran las seis de la mañana de uno de los primeros días de mayo, cuando “me trepé” en la vespa para dar un giro per la citá: el frío del amanecer en mi cara y ver asombrada como todos aquellos edificios saludaban a los primeros rayos del sol, me hicieron sentirme en aquel momento la protagonista de una película de los años setenta.Es quizá uno de los mejores recuerdos que tengo en mi vida.
De pronto volví a la realidad gracias al claxon de un taxista detrás de mi, el semáforo cambió a verde y solo alcancé a ver como las motonetas se perdían entre los otros coches...
ojala pudiera volver a dar un paseo como ese.
http://www.youtube.com/watch?v=GF0F1fEJa_4
2 comentarios:
subete a mi moto!!
waaaaaa!! :D
esta muy chida tu historia...
estando aca, creeme que se extranan los paseos veraniegos en el parque tomando una nieve, sufriendo el calor de los mil demonios y sobretodo hablar tan felizmente de las mismas cosas que siempre se hablan, como si fuera la primera vez...
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