Yo, puedo presumir que lo logré sin ni siquiera imaginarlo, sin proponermelo y casi sin quererlo.
Una cosa llevo a otra, de pronto me encontraba sentada en el sofá de mi departamento viendo salir el sol e imaginando como sería mi vida de aceptar la propuesta que unas horas antes me habían hecho.
Mientras él dormía placenteramente en mi cama, soñando quizá cosas triviales que solo un rockstar sueña.
2 comentarios:
wow... sólo tengo una palabra para esto y es: wow!!
Tu eres la rockstar amiga!!! Suertudo él.
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