25 de marzo de 2011

Sorpresa!

No tenía ganas de levantarme.
Quería que mi colchón inflable y yo fuéramos uno mismo por un par de horas (quizá días más)
Pero por alguna extraña razón decidí tomar la llamada de ese número desconocido y era mi papá, que estaría unas horas en Chilangópolis y quería verme.
Lo vi, el tiempo justo en que dura un café caliente en una taza, se despidió de mi con un fuerte abrazo y deseando un feliz y anticipado cumpleaños.
No pude esperar llegar a casa y en el metro abrí mi regalo de cumple: una cajita pispireta que dice iwork.