2 de junio de 2011

Bochornosa...

Solo aquel que ha vivido en el norte entenderá la bella rutina de llegar a casa y sentir el gusto de girar la perilla y poner en bomba el aire, después vagar por la recámara, cocina y baño por alrededor de 15 minutos, acto seguido volverá girar nuevamente la perilla hasta la palabra mágica Aire Alto. Obviamente todos estos giros de perilla siempre han sido en el sentido de las manecillas del reloj para evitar que se desajuste la banda.
Aquí en la dimensión desconocida donde no existen las bebidas frías, ni los hielos ni el aire lavado recuerdo con nostalgia aquellos días cuando la casa olía a la paja mojada del aire lavado. Tirarte frente a aquel aparato tratando de refrescarte mientras miras a través de la ventana como no camina ni una sola alma a las 4 de la tarde por las calles de Lagunópolis.



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