
Hay dos épocas del año que me encantan: la primavera y el invierno, la primera por su olor a aire lavado, por el morado de las jacarandas y por saber que pronto será mi cumpleaños. La segunda me encanta por una sencilla razón: me gusta sentir el aire frío en mis mejillas mientras camino en la calle.
Hoy recordé porque me encanta el invierno, fue el primer día de este año en que sentí frío y no solo en mi cuerpo, también sentí un frío extraño tipo melancólico, tipo meloso que no sé como nombrarlo. Y lo sentí sin creer que lo sentiría, ni cuando lo sentiría y por la razón que pensé que no lo sentiría: caminando mientras veía los adoquines del suelo de la Alameda, creo que fue un conjunto: el invierno, recordar las caminatas vespertinas, el extrañar a las personas que solía tener cerca y que el sol estaba a punto de meterse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario